20 aniversario del fallecimiento de Ramon Calsina

 

El día 26 de noviembre se cumplirán 20 años del fallecimiento del pintor Ramon Calsina Baró. El día del sepelio, presidiendo el duelo, uno a cada lado de la esposa del pintor, se encontraban Pere Calders y Avel·lí Artís Gener, "Tisner". Este año celebramos el centenario de su nacimiento; tenian, por lo tanto, 80 años. Y su amigo y maestro había llegado a los 91.

El año 1932 Ramon Calsina era un pintor conocido. Aquel año había realizado una gran exposición en la Sala Parés que había causado una gran impresión. Además, era profesor de Llotja. No había roto nunca los lazos con la Escuela; aunque había terminado los estudios, y a pesar de haber estado más de un año en París, becado, él colaboraba con los profesores en algunas clases. Cuando se crearon unos cursos nocturnos para los estudiantes que trabajaban, estos mismos alumnos lo escogieron como profesor. Le ofrecieron la plaza, de momento sin cobrar porqué no había presupuesto para ello. Estuvo 7 años dando clases de 7 a 9 en la Vía Laietana y el presupuesto del ministerio correspondiente no llegó nunca. Parece ser que era un maestro muy apreciado; varios testimonios coinciden.

Entre los alumnos estaban Avel·lí Artís Gener y Pere Calders. En aquellas aulas nació la admiración hacia el maestro y el pintor, y la estimación por la persona.

Con la derrota ellos dos marcharon a Méjico y Calsina cruzó la frontera, pero ante la perspectiva de un largo exilio decidió jugársela y regresar. Después de pasar una temporada en un campo de concentración de Vitoria pudo volver a Barcelona. Lo que no pudo hacer fue volver a ejercer de profesor en la Llotja; parece una broma, pero después de trabajar siete años sin cobrar lo expulsaron por rojo.

Desde Méjico tuvieron estuvieron en contacto y cuando volvieron del exilio se reanudó la relación. El año 1984 Pere Calders y Tísner colaboraron de una forma decisiva para que se pudiera realizar una exposición antológica de Calsina. Escribieron artículos en los periódicos y revistas, y Calders un manifiesto que, firmado por muchos intelectuales, se publicó en el periódico Avui. Tísner se puso en contacto con el conseller de Cultura, Max Cahner, y con la Caixa de Barcelona, y consiguió su colaboración. El año 1990 Tísner nos ayudó en la confección de un libro monográfico de Calsina. Fué el director espiritual del mismo y escribió su prólogo.

Por todo ello Pere Calders y Avel·lí Artís Gener presidieron el duelo al lado de nuestra madre. Fué un honor tenerlos a nuestro lado en comunión en la estimación de Ramon Calsina Baró.

Fué una despedida serena, había fallecido pudiendo trabajar hasta el final de una larga vida en aquello que lo apasionaba, dejaba una obra muy sólida y un comportamiento ejemplar como artista.

Pere Calders escribió unos días más tarde que había sentido envidia de Calsina, por partir con una tal trayectoria. No hacía falta sentirla. Allá donde están ahora, los tres pueden sentirse bien satisfechos. Y a nosotros nos queda su ejemplo y unos lazos de estimación que nada puede borrar.

 

 

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